Gracias Dios por el pan de cada día, te ruego para que ese pan llegue al hambriento. Gracias Padre por mostrarme tus milagros, por encima de mi ego,y a pesar de mi esporádica ceguera y sordera propiciada por la absurda "realidad" llena de crudeza y crueldad. Gracias Viejito por darme respuestas a cada duda; respuestas que has dejado por escrito y aún mejor, que llegan de una misteriosa manera y en un tiempo perfecto, TU TIEMPO. Gracias por estar presente siempre, para mi, para los míos, para los que te buscan, para los que creen en ti y los que no. Gracias por abrazarme, por darme la mano, por acompañarme e incluso por llevarme en brazos cuando creo no poder seguir caminando. Gracias por volver cuando me fui. Gracias por mostrarme que hay mucho porque luchar. Se que no pierdes la Fe en mi y que me amas porque soy tu hija, así como nos amas a todas tus criaturas por igual. Te amo y te agradezco, por lo que me das, por lo que no me das y por lo que me quitas; te agradezco por lo bueno y por lo no tan bueno. Sólo me queda pedirte una cosa aunque este de más: pido fuerza, fortaleza y fe para aquellos que sienten que han perdido todo, aquellos que creen que la batalla está perdida, aquellos que necesitan de ti pero cuyo sufrimiento sabotea su sabiduría. Gracias por siempre Padre misericordioso.
¡Namáste!
No hay comentarios:
Publicar un comentario