Hace algunos días, realizando una labor social me sentí de una manera muy profunda gratificación por lo que hacía al pagar por un almuerzo a una persona y ver que fue tan poco lo que sirvieron me hizo sentir mal. Sin embargo la persona beneficiada me dijo que era excesivo que no comía eso normalmente. Eso me conmovió y rompió un poco el corazón.
Mi sobrina que está en educación pre-escolar, es un poco floja para despertar temprano; al tener tantos días sin ir mi hermana se disculpo con la profesora y le explico la situación que mi sobrina le cuesta mucho despertar temprano. A esta explicación la profesora le dijo que no se preocupara, que más de la mitad del salón de clase no estaba asistiendo con regularidad por no tener desayuno que mandarle al niño.
La mamá de una compañera de la universidad es profesora al igual que una vecina, las cuales no se conocen entre ellas; y no existe ningún nexo entre ellas. Mi compañera de la universidad me confesó que su mamá no desayunaba algunos días para darle su desayuno a alguno de los alumnos que se encuentre en una posicion dificil, esto al igual que me lo confesó la vecina que lo hacia.
¿De cuentas historias similares nos podemos llenar?
viernes, 17 de junio de 2016
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