Hace poco, hablando con una persona importante, le comento que cavilaba sobre las responsabilidades.
Podemos ser responsables y no serlo al mismo tiempo.
No solo existe nuestras responsabilidades con los demás, también tenemos responsabilidades con nosotros mismo, y estas debemos cumplirlas; para que nuestras vidas no comiencen a ser un caos.
Más allá de lo que es el autoestima y todo lo que implica, tenemos responsabilidades con nosotros mismo, como el comer y el hidratarnos debemos cumplir con nuestras necesidades de buscar oportuna asistencia médica, mantener las condiciones óptimas de nuestro cuerpo, satisfacer nuestras necesidades económicas y así continuamente con una serie de cosas.
Es increíble como podemos llegar a situaciones de gran desatención donde se hace evidente la intervención de un tercero; la parte interesante es si permitimos la presencia de un tercero para subsanar dicha disfuncionalidad. Y sobretodo si estamos dispuestos a asumir las consecuencias de no arreglar las cosas.
viernes, 20 de mayo de 2016
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